A medida que avanza el desarrollo, niños y niñas van participando en nuevos contextos y, en consecuencia, van apareciendo nuevas fuentes de influencia en el desarrollo de la personalidad. Escuela y familia se convierten entonces en los dos contextos más influyentes de cara a la configuración de la personalidad infantil. A través de las interacciones que establecen con todas estas personas, niñas y niños van ir diversificando sus relaciones y enriqueciendo sus experiencias sociales, obteniendo nuevas informaciones y recibiendo influencias que les permiten consolidar o modificar muchos aspectos del desarrollo socio-personal. A lo largo de este tema comentaremos los progresos que se dan en el desarrollo de la personalidad desde los 6 años hasta los inicios de la adolescencia, nos ocuparemos de todo lo que ocurre desde el punto de vista evolutivo en los ámbitos del autoconcepto y la autoestima.
PERSONALIDAD
La personalidad está formada por una serie de características que utilizamos para describirnos y que se encuentran integradas mediante lo que llamamos el yo o "sí mismo" formando una unidad coherente. Entre estas características se encuentra lo que en psicología se denominan rasgos (como agresividad, sumisión, sociabilidad, sensibilidad...); conjuntos de rasgos (como extroversión o introversión), y otros aspectos que las personas utilizan para describirse, como sus deseos, motivaciones, emociones, sentimientos y mecanismos para afrontar la vida. Es decir, la personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad.
La personalidad a lo largo del tiempo…
En buena parte, la personalidad está determinada por los genes, que nos proporcionan una gran variedad de predisposiciones. Pero el ambiente y las experiencias de la vida (padres, sociedad, amistades, cultura, etc.) se ocupan de moldear todas esas posibilidades en una dirección u otra. Por tanto, aunque podamos cambiar nuestra forma de ser, lo hacemos en base a esas características de personalidad con las que hemos venido al mundo. Generalmente, existe una tendencia a comportarse a través del tiempo de una forma determinada, pero esto no quiere decir que una persona se comporte de ese modo en todos los casos. Por ejemplo, si decimos que una persona es introvertida, significa que lo es la mayor parte del tiempo, pero no en todas las ocasiones. Los estados de ánimo influyen también en el comportamiento, de modo que una persona puede variar en función de sus cambios de humor. Sin embargo, y como veremos más adelante, esta variabilidad es un indicio de buena salud psicológica (siempre que no sea extrema), ya que indica la existencia de una personalidad flexible, capaz de adaptarse a distintas situaciones.
AUTOCONCEPTO
El autoconcepto implica un proceso de construcción y elaboración del conocimiento de uno mismo que se prolonga durante los años de la infancia y de la adolescencia. A lo largo del tramo de 6-12 años, es posible observar en las descripciones que niñas y niños realizan de ellos mismos un proceso continuado de cambios que en términos generales, se orientan en dirección de una complejidad creciente. Este conjunto de cambios no ocurre por casualidad sino que está íntimamente relacionado con los importantes progresos cognitivos que tienen lugar en torno a los 6 años y que continúan en los años inmediatamente siguientes. No obstante el desarrollo del autoconcepto dista de ser homogéneo desde los 6 a los 12 años, siendo posible distinguir dos tramos evolutivos diferentes dentro de esos márgenes de edad:
Entre los 6 y los 8 años se asiente a la consolidación de algo que ya estaba apuntado antes de los 6 años: la tendencia a hacer discriminaciones cada vez más finas en la descripción de uno mismo; esas discriminaciones implican ahora en gran medida comparaciones con uno mismo en las que frecuentemente se utilizan contraposiciones y contrastes del tipo todo o nada en las que el propio yo es el principal elemento de referencia. Ejemplo: antes me gustaba mucho jugar a correr, pero ahora no me gusta nada.
La vertiente social del autoconcepto se hará más patente entre los 8 y los 12 años, donde las relaciones interpersonales y las comparaciones con otros niños y niñas se irán haciendo predominantes, reapareciendo el yo como espejo de la imagen que de nosotros mismos obtenemos en la vida y los intercambios sociales; en este tramo de edad se observan más generalizaciones que integran conductas diversas y conceptos opuestos, incrementándose además el énfasis en las descripciones referidas a contenidos y rasgos internos. Ejemplo: Me gusta jugar con mis amigas en mi casa, pero no me gustan los juegos en la calle.
FUNDADORES DE LA TRADICIÓN DEL ESTUDIO CIENTÍFICO DEL AUTOCONCEPTO: Nuestro actual conocimiento acerca del autoconcepto y la autoestima, así como los modelos teóricos en los que se enmarcan, tiene como precursores a los postulados propuestos a finales del siglo XIX por Williams James y Baldwin, y a principios del siglo XX por Mead y Cooley.
Una primera visión sobre el autoconcepto es la de Williams James, la importancia del legado de Williams james en lo referente al autoconcepto radica en su distinción entre dos conceptos fundamentales del “sí mismo”:
El Yo (también denominado Yo Existencial).
El Mí (también denominado Yo Empírico).
Estas dos partes de uno mismo tienen características y contenidos distintos dentro del sistema de autoconocimiento. El Yo tendría la misión de conocer, de saber, sería un agente encargado de construir el conocimiento que cada uno tiene sobre sí mismo. Este Yo representa también nuestra conciencia de que somos seres y sujetos independientes de los otros.
Pero, ¿con qué construye el Yo su conocimiento de nosotros mismos? ¿En que se basa ese conocimiento? Este es, precisamente el papel del Mí.
Según James, el Mí supone todo aquello que vamos conociendo de forma empírica y objetiva de nosotros mismos y que da lugar a lo que en la actualidad denominamos autoconcepto. Este autoconcepto, a su vez, se encuentra compuesto de muchos elementos que se encuentran jerarquizados. Así, el lugar preeminente estaría ocupado por nuestro conocimiento acerca de cómo pensamos, cuáles son nuestros juicios morales, nuestras normas de comportamiento y conducta, etc. en un escalón siguiente encontraríamos el conocimiento que de nosotros mismos nos aportan otras personas, para terminar con un cumulo de rasgos físicos y materiales que conforman nuestra visión y definición sobre lo que somos y quienes somos.
Estos aspectos, Yo y Mí, se encuentran íntimamente relacionados y se influyen mutuamente a lo largo de la vida de cada sujeto. El autor señala la importancia de tener en cuenta la distancia entre lo que el individuo cree de sí mismo y lo que realmente es o entre las aspiraciones y las capacidades.
Otro aspecto esencial apuntado por James es que tiene en cuenta a los “otros” como sujetos que contribuyen a la construcción de la imagen que cada individuo tiene de sí mismo.
Para algunos teóricos e investigadores como Cooley y Mead, el autoconcepto es una construcción de índole y origen social. A través de las interacciones con los otros, nos vamos dando cuenta de que éstos tienen una imagen, ideas y opiniones acerca de cómo somos. Dichas opiniones e imágenes son transmitidas habitualmente por medio del lenguaje y generalmente son consideradas como una información valiosa acerca de nosotros mismos, fundamentalmente cuando provienen de personas que consideramos importantes para nosotros, personas que Cooley denomina “otros significativos”. Podemos decir que parte de nuestro concepto sobre nosotros mismos, según Cooley, se fundamenta en lo que creemos que los otros piensan de nosotros. Para Mead la interacción social nos provee de información para formas nuestro autoconocimiento ya que los otros exhiben actitudes o conductas como reacción a nuestra forma de ser o de comportarnos en determinados momentos. Dichas reacciones son tenidas en cuenta a la hora de construir la idea de nosotros mismos. Por otra parte, Mead señala que, a través de la interacción social, el sujeto descubre en los otros modelos o pautas tanto de comportamiento como actitudinales que le resultan deseables y tiende a imitarlos y a interiorizarlos.
Baldwin propone un modelo de emergencia del autoconcepto a partir de la imitación y la internalización de los comportamientos de los otros. Este proceso se produce ya desde las figuras cercanas al bebé en los primeros años y se va afianzando a través de los años con los otros significativos para el sujeto. Sin embargo, Baldwin apunta un elemento muy interesante en su propuesta y es la idea de lo que podríamos llamar “reciprocidad en la construcción de la identidad”. Para el autor, los niños van absorbiendo e internalizando “copias” de acciones, actitudes, etc. de los seres cercanos, pero, al mismo tiempo estas informaciones no solo constituyen claves para su autoconocimiento sino también para el conocimiento de quiénes y cómo son los otros.
Lo interesante de este modelo es que establece una relación intima entre el sentido de sí mismo y el sentido del otro que adquiere el sujeto desde la interacción, a través de las herramientas de la imitación e interiorización. Esta conciencia de los otros como seres con ideas, emociones, etc. con una cualidad idéntica a las propias, podría entenderse ya como los cimientos de una teoría de la mente.
EVOLUCIÓN DEL AUTOCONCEPTO
Desde los primeros años la adquisición del pensamiento simbólico y del lenguaje juega un papel muy importante en el asentamiento y desarrollo del “uno mismo”. El lenguaje permite que el niño pueda pensar y expresar su especificidad como ser de un modo que nunca antes lo había hecho, por ejemplo, mediante el uso de nombres, pronombres o la expresión de deseos o sentimientos.
Esta evolución se debe a la interacción de dos factores fundamentales:
1. El avance de les capacidades cognitivas. 2. El incremento y la calidad de las de las experiencias sociales que, en los diversos contextos, va teniendo el sujeto. EVOLUCIÓN DEL AUTOCONCEPTO DURANTE LA ETAPA PREESCOLAR Y ESCOLAR.
Etapa preescolar Desde los dos años, los niños aportan mucha información acerca de su visión de sí mismos, ya que utilizan de forma habitual expresiones referidas aellos como “yo no lloro cuando me pinchan” o “yo ya soy mayor”. Estas expresiones, junto con el uso masivo de pronombres posesivos, indican claramente una conciencia por parte del niño de su especificidad frente a los otros.
Si hacia los dos o tres años se pregunta a un niño cómo es, sus respuestas suelen ser del tipo “soy un niño” o “tengo unos pantalones verdes”, es decir, en torno a características físicas, posesiones o preferencias. Estas respuestas muestran que el niño pequeño basa su conocimiento de sí mismo en categorías, en aspectos muy concretos y en rasgos observables y singulares propias de un pensamiento preoperatorio. Hay que señalar que las autodescripciones de los niños se conforman siempre en torno a características y aspectos positivos.
A lo largo de los años preescolares, los niños muestran un considerable avance utilizando cada vez un mayor numero y rango de categorías a la hora de describirse. Estas nuevas características incluyen las psicológicas, las emocionales y las conductuales.
Otra de las características del autoconocimiento a lo largo de esta etapa es que los niños comienzan a utilizar opuestos, como alegre o triste, para identificarse o identificar a otros. Estas categorías, sin embargo, son entendidas por los niños de estas edades como exhaustivas, en el sentido de que o se es bueno o se es malo, es decir, los sujetos se representan a sí mismos y a los otros como poseedores de una única cualidad, y no pueden entender, por ejemplo, que alguien pueda ser amable con determinadas personas y utilice un patrón de comportamiento distinto con otras.
El pensamiento del niño al inicio de la edad preescolar le impide establecer distinciones y relaciones entre los rasgos psicológicos o aptitudinales y los resultados de sus acciones, así, creen que todo se puede alcanzar mediante la voluntad o el deseo. Este rasgo infantil y su progresiva modificación, tiene una de sus vertientes interesantes en la cualidad de las relaciones que establecen los niños con los otros, por ejemplo, los adultos. Así, mientras que hacia los dos o tres años exhiben rabietas permanentes ante la frustración, progresivamente muestran mayor habilidad de autocontrol, negociación y capacidad de concesión frente a los otros. Este avance está claramente relacionado con el desarrollo de la competencia para comprender sus motivos, deseos, emociones, pensamientos, etc. y las de los demás, es decir, de nuevo con el desarrollo de una teoría de la mente.
Al final del periodo preescolar, los niños ya han desarrollado un concepto de sí mismos, sin embargo podríamos decir que dicho concepto es bastante superficial y estático. Su avance en la experiencia social, en el conocimiento de los otros y sus herramientas intelectuales serán el fundamento del progreso a lo largo de los años escolares.
Etapa escolar Desde los seis años el autoconocimiento de los niños comienza a ser mas complejo e integrado. Se enriquece, por ejemplo, con la posibilidad de coordinar categorías de sí mismo que antes estaban separadas o que eran opuestas. Este mismo progreso se observa cuando describen o intercalan con otras personas.
Es a lo largo de los años escolares cuando el niño será capaz de reconocerse plenamente, de conocer y tomar conciencia de sus estados internos así como de reconocerlos en los otros. Esto posibilita que el niño se describa a sí mismo y a los otros a través de rasgos de personalidad. Durante estos años, además, los niños comienzan a utilizar otro tipo de categorías que resultan muy interesantes y que tienen que ver con una toma de conciencia de pertenencia a grupos. Así incluyen es sus descripciones, por ejemplo, el que son “de un equipo de fútbol” o “fans de un cantante”. Ello les permite el acceso a una dimensión de autoconocimiento muy útil: la toma de conciencia de características compartidas con otros, que le identifican con los miembros de un grupo pero que a su vez, no le impiden seguir siendo ellos mismos. Los niños de estas edades tienden a compararse en rasgos y habilidades con los otros o con sus grupos . Esto supone un avance personal y social muy importante ya que el niño comienza a percibirse también como un individuo que desempeña roles distintos dependiendo del grupo al que se esté refiriendo (en el equipo de fútbol es delantero, en su casa es el pequeño, etc. ). Precisamente, la toma de conciencia de estos distintos roles es una de las bases sobre las que construye su percepción de sí mismo como alguien único frente a los otros. Estos aspectos suponen un progresivo aumento de la capacidad de autorregulación, es decir, de ajustar el comportamiento dependiendo de las situaciones y personas con las que se esté interactuando.
EVOLUCIÓN DEL AUTOCONCEPTO ENTRE LA INFANCIA Y LA PRE-ADOLESCENCIA:
En primer lugar haremos una aclaración ya que el autoconcepto y la autoestima son componentes esenciales de la personalidad. A pesar de que se suelen utilizar los dos términos como sinónimos, podemos establecer algunas diferencias. De forma sintética, el autoconcepto equivale al conocimiento que alguien tiene sobre sí mismo y la autoestima se refiere al valor que la persona se atribuye a sí misma. Como vemos, se trata de dos nociones muy emparentadas, si bien se puede utilizar la palabra ‘autoconcepto’ para aludir principalmente a la dimensión cognitiva o perceptiva y reservar el vocablo ‘autoestima’ para resaltar sobre todo la vertiente evaluativa o afectiva.
En el ámbito educativo, la autoestima y el autoconcepto tienen enorme importancia en los alumnos y en los profesores de cualquier nivel. La percepción y la valoración de las personas sobre sí mismas condicionan su equilibrio psicológico, su relación con los demás y su rendimiento. No sin dificultad se ha alcanzado cierto acuerdo sobre la autoestima, al tiempo que se reconoce la necesidad de intervenir psicopedagógicamente para estimularla. El autoconcepto de los niños de entre unos 5 años a los 13 cambia por completo, como veremos a continuación:
De SIMPLE Y GLOBAL a DIFERENCIADO Y ARTICULADO:
En un principio los niños forman conceptos de sí mismos de carácter global, como por ejemplo cuando un niño piensa que es guapo. Sin embargo, a medida que transcurre el tiempo y entra en la etapa de la pre-adolescencia, hará distinciones de manera precisa y articulada. El niño dejará de verse como guapo en sí, sino se verá por ejemplo atractivo (una característica más específica y rebuscada)
De ARBITRARIO Y CAMBIANTE a COHERENTE Y ESTABLE:
Los niños, desde que son muy pequeños, cambian frecuentemente su autoevaluación (la cual se realiza basándose en evidencias externas). Por ejemplo, un niño, adopta como suya la característica positiva de ser listo, porque sabe que se lo dicen frecuentemente a su hermano mayor. Conforme crecen, los niños empiezan a basarse más en juicios propios y en la evaluación de la evidencia, y su autoconcepto de volverá entonces más coherente y estable. Por ejemplo, ese mismo niño, por el paso de los años, será más sensato y maduro y se dará cuenta de que la característica de ser listo la cumple su hermano que saca buenos resultados académicos, sin embargo él no porque es consciente de que en el colegio no le va tan bien.
De CONCRETO a ABSTRACTO:
Los niños más pequeños, cuando se describen a sí mismos, se centran más en los aspectos físicos, visibles y externos de su persona. Por ejemplo ser concretamente alegre. Sin embargo, conforme se desarrolle el niño, se centrará más en las características sociales y psicológicas. Y entonces a la hora de describirse a sí mismo, lo hará de manera más abstracta y compleja. Por ejemplo, dejará de ser concretamente el chico alegre que era antes, a ser un chico extrovertido, simpático y abierto. Estos adjetivos anteriormente nombrados son más complejos, y contienen más capacidades y habilidades sociales en comparación de alegre. *También hay que decir que los niños cuando son pequeños tratan de parecerse a los demás imitándolos, pero a medida que crecen se dan cuenta de que son cada vez más personales.
De ABSOLUTO a RELATIVO:
A una edad preescolar, el niño define el autoconcepto sin incluir ninguna referencia a los otros, es decir, en un principio se cree que éste es algo básico, simple e inamovible. Por ejemplo ser en sí un buen amigo. Sin embargo, al cabo del tiempo, este concepto va dando paso a otro más relativo y comparativo con los demás. Con el ejemplo anterior, al cabo de un tiempo, el niño se dará cuenta de que el ser buen amigo depende de niveles de implicación. Por tanto, para él ser buen amigo poco a poco irá dependiendo de una serie de matices y de experiencias vividas para comprobar si realmente es buen amigo o no.
De YO PÚBLICO O EXTERNO a YO PRIVADO O INTERNO
Cuando los niños son pequeños, no saben distinguir entre sentimientos y conductas públicas o externas y privadas o internas. Aunque normalmente los niños tenderán a hacer uso de un YO PÚBLICO y accesible para todos. Por ejemplo, un niño de preescolar no tendrá ningún reparo en contarte quien le gusta, aunque sea de manera divertida. Sin embargo cuando los niños crecen, consideran su YO PROVADO como su “auténtico YO”. En niño al crecer se cerrará más a los demás, dejará de contar cosas y se cerrará poco a poco el diálogo con él. Será más difícil saber cuándo hay que preguntarle las cosas. Por ejemplo, si al mismo niño, dentro de unos años le gusta una chica, no tendrá la misma facilidad que años atrás para contarlo. También influye su entorno, es decir, si de pequeño de abría a todos, cuando crece irá conociendo a la gente y categorizando a quien le puede contar algo y a quien no, por lo que se mostrará de diversas maneras aunque siempre tendiendo a cerrarse.
En resumen, llegamos a la conclusión de que los niños de entre 6 a 12 años aproximadamente, está en un período de expansión del yo. Y La escolarización exige al niño una gran apertura para integrar las nuevas experiencias, adaptarse a un entorno desconocido y hacer frente a nuevos desafíos. La escuela influye notablemente en el autoconcepto del niño, dado que le ofrece mucha información sobre su capacidad, popularidad, comunicación, etc. Los éxitos y fracasos repercuten en el sentido de la identidad y en la autoestima, aunque de ese punto hablaremos más tarde.
AUTOESTIMA
DEFINICIÓN: Es la percepción valorativa de mi ser, de mi manera de ser, de quien soy yo, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran mi personalidad.
El autoestima es global, y hay muchas dimensiones que la nutren, de trata, pues, de un contenido psicológico multidimensional. Es decir, el autoestima se diversifica, y en ella aparecen nuevas dimensiones que según avanza la edad ésta reflejará una valoración general del YO.
La autoestima se aprende, fluctúa y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de como nos ven nuestros padres, maestros, compañeros y las experiencias que vamos adquiriendo.
LA AUTOESTIMA Y SUS DIMENSIONES: EL CONOCIMIENTO Y LA VALORACIÓN DE SI MISMO
Si existe una valoración global acerca de si mismo, existen también otras dimensiones o áreas específicas de la autoestima. Dentro de ellas, las siguientes son muy significativas en la edad escolar de entre 6 a 12 años.
DIMENSIÓN FÍSICA
. Sentirse atractivo/a físicamente . Sentirse fuerte y capaz de defenderse (niños). . Sentirse armoniosa y coordinada (niñas).
DIMENSIÓN ACADÉMICA
. autopercepción de enfrentar con éxito las situaciones escolares: . capacidad de rendir bien. . capacidad de ajustarse a las exigencias escolares. . sentirse inteligente
DIMENSIÓN SOCIAL
. Sentirse aceptado o rechazado por los iguales. . Sentirse parte de un grupo. . Enfrentar con éxito diferentes situaciones sociales: . ser capaz de tomar la iniciativa. . ser capaz de relacionarse con personas del sexo opuesto. . solucionar conflictos interpersonales con facilidad. . Sentirse solidario.
DIMENSIÓN AFECTIVA
. simpático o antipático. . estable o inestable. . valiente o temeroso. . tímido o asertivo. . tranquilo o inquieto. . buen o mal carácter. . generoso o tacaño. . equilibrado o desequilibrado.
DIMENSIÓN ÉTICA
. sentirse una persona buena y confiable. . sentirse responsable o irresponsable. . interiorización de los valores y las normas: . compartir valores. . sentirse bien o mal cuando trasgrede las normas. . sentirse bien o mal cuando es
Los niños le atribuirán más o menos importancia a unas dimensiones que a otras. Es decir, un niño quizá se preocupe, por ejemplo de sus destrezas físicas, sea un chico humilde y sin embargo carezca en la dimensión académica debido a que reinde poco en su trabajo escolar.
LA AUTOESTIMA Y SUS DETERMINANTES: Los estilos educativos
La primera relación trascendente en la vida del individuo es la relación familiar, ya que la familia es el inicial y más importante contexto que permite al ser humano desarrollar su Autoestima. La familia es el espejo en el que nos miramos para saber quienes somos. Dependiendo de cómo sea la familia y mas específicamente el estilo parental, así será la persona, la cual resultará modelada por las reglas, los roles, forma de comunicación, valores, costumbres, objetivos y estrategias de vinculación con el resto del mundo que impere a su alrededor. Los padres contribuyen al desarrollo de los hijos relacionándose con ellos y utilizando estrategias de socialización. Es por eso que se le da importancia a los diferentes estilos parentales. Si aceptamos que los padres tienen una influencia dramática en los hijos, expresada durante la crianza, debemos admitir que la Autoestima de los primeros, será el modelo a seguir de los segundos. La familia desempeña, entre otras, una función psicológica esencial para el ser humano: la socialización. A través de la socialización las personas se convierten en seres sociales, interiorizan las normas que regulan las relaciones sociales y se forman una imagen de lo que son y del mundo que les rodea. La familia crea en el niño las bases de su identidad y le enseña a apreciarse a sí mismo, es decir, desarrolla su autoconcepto y su autoestima.
Los padres:
Estilo democrático = AUTOESTIMA POSITIVA
Hay determinadas actitudes y comportamientos de los padres hacia sus hijos que previenen carencias en el desarrollo de la autoestima y son determinantes para el desarrollo socioemocional. Un estudio realizado por un experto en la materia, Stanley Coopersmith, puso de manifiesto que el desarrollo de una autoestima positiva está asociado al ambiente familiar y al comportamiento de los padres. En el ambiente familiar la intensidad y calidad del afecto deben prevalecer sobre la cantidad del afecto. Un tema que preocupa bastante a los padres de hoy es cómo compaginar el trabajo con el cuidado de los hijos. Los padres se cuestionan si el tiempo y la dedicación que ofrecen a sus hijos es suficiente o si una atención insuficiente puede perjudicar su bienestar psicológico. No es tan importante la cantidad de tiempo que los padres pasan con sus hijos como la actitud y la forma de relacionarse con ellos. Es más importante la calidad que la cantidad. El comportamiento de los padres debe estar basado en el respeto, diálogo y en fin: un estilo educativo democrático para así hacer posible el desarrollo de una independencia responsable.Estilo negligente Estilo permisivo = AUTOESTIMA NEGATIVA Estilo autoritario
Los estilos anteriormente nombrados, cada uno de ellos caracterizado por indiferencia, violencia y frustración; hacen que el niño o niña disminuya poso a poco su autoestima, que no son escuchados ni atendidos como se merecen.
Locus de control interno: YO = DETERMINANTE DE LOS RESULTADOS
LOCUS DE CONTROL INTERNO Y EXTERNO
Es la percepción del sujeto que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir la percepción que el mismo controla su vida. Tal persona valora positivamente el esfuerzo, la habilidad y responsabilidad personal. Es decir, pensamos que somos nosotros los que controlamos el curso de la vida, y que las cosas que nos pasan son consecuencia de nuestra voluntad y nuestras propias decisiones.
Locus de control externo: SUERTE O DESTINO = DETERMINANTES DE LOS RESULTADOS
Es la percepción del sujeto acerca de que los eventos ocurren como resultado del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. Así, el Locus de Control externo es la percepción de que los eventos no tienen relación con el propio desempeño, es decir que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y dedicación propios. Tal persona se caracteriza por atribuir méritos y responsabilidades principalmente a otras personas.
En las anteriores, existen dos dimensiones que contribuyen a su formación:
La creencia en la influencia de otros poderosos en todo lo que se emprende o hace. La creencia de los efectos directos del azar, el destino o la mala suerte
LOCUS DE CONTROL DETERMINANTES DE LA AUTOESTIMA
L. C. INTERNO
L.C. EXTERNO
ÉXITOS
El niño reconoce su esfuerzo y por tanto reconoce sus capacidades. Es entonces cuando se da realmente cuenta de lo que vale y por tanto le sirve de motivación para hacerlo igual al próxima vez
El niño piensa que han sido fuerzas externas las que han empujado a que saque tales resultados. Ha tenido suerte y no valora su esfuerzo realizado
FRACASOS
El niño reconoce que no se ha esforzado lo suficiente, sin embargo recurre a la búsqueda de una solución con el fin de mejorar la próxima vez
El niño no se da por aludido ante el fracaso, y puesto que piensa que el no ha tenido apenas nada que ver, se bloquea en sí mismo y no busca ninguna solución. Piensa que ésta llegará en otro momento, tal vez cuando menos lo espere.
AUTOESTIMA:
ALTA AUTOESTIMA Con más posibilidades de éxito
BAJA AUTOESTIMA Con más posibilidades de fracaso
En el mundo de la educación cuando el estudiante está asumiendo más control sobre su experiencia de aprendizaje, está autogestionando su proceso de adquisición de conocimientos y poco a poco se dará cuenta de que su locus interno se desarrolla más.
INTRODUCCIÓN
A medida que avanza el desarrollo, niños y niñas van participando en nuevos contextos y, en consecuencia, van apareciendo nuevas fuentes de influencia en el desarrollo de la personalidad. Escuela y familia se convierten entonces en los dos contextos más influyentes de cara a la configuración de la personalidad infantil. A través de las interacciones que establecen con todas estas personas, niñas y niños van ir diversificando sus relaciones y enriqueciendo sus experiencias sociales, obteniendo nuevas informaciones y recibiendo influencias que les permiten consolidar o modificar muchos aspectos del desarrollo socio-personal. A lo largo de este tema comentaremos los progresos que se dan en el desarrollo de la personalidad desde los 6 años hasta los inicios de la adolescencia, nos ocuparemos de todo lo que ocurre desde el punto de vista evolutivo en los ámbitos del autoconcepto y la autoestima.
PERSONALIDAD
Entre estas características se encuentra lo que en psicología se denominan rasgos (como agresividad, sumisión, sociabilidad, sensibilidad...); conjuntos de rasgos (como extroversión o introversión), y otros aspectos que las personas utilizan para describirse, como sus deseos, motivaciones, emociones, sentimientos y mecanismos para afrontar la vida. Es decir, la personalidad es la forma en que pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad.
La personalidad a lo largo del tiempo…
En buena parte, la personalidad está determinada por los genes, que nos proporcionan una gran variedad de predisposiciones. Pero el ambiente y las experiencias de la vida (padres, sociedad, amistades, cultura, etc.) se ocupan de moldear todas esas posibilidades en una dirección u otra. Por tanto, aunque podamos cambiar nuestra forma de ser, lo hacemos en base a esas características de personalidad con las que hemos venido al mundo. Generalmente, existe una tendencia a comportarse a través del tiempo de una forma determinada, pero esto no quiere decir que una persona se comporte de ese modo en todos los casos. Por ejemplo, si decimos que una persona es introvertida, significa que lo es la mayor parte del tiempo, pero no en todas las ocasiones. Los estados de ánimo influyen también en el comportamiento, de modo que una persona puede variar en función de sus cambios de humor. Sin embargo, y como veremos más adelante, esta variabilidad es un indicio de buena salud psicológica (siempre que no sea extrema), ya que indica la existencia de una personalidad flexible, capaz de adaptarse a distintas situaciones.
AUTOCONCEPTO
No obstante el desarrollo del autoconcepto dista de ser homogéneo desde los 6 a los 12 años, siendo posible distinguir dos tramos evolutivos diferentes dentro de esos márgenes de edad:
FUNDADORES DE LA TRADICIÓN DEL ESTUDIO CIENTÍFICO DEL AUTOCONCEPTO:
Nuestro actual conocimiento acerca del autoconcepto y la autoestima, así como los modelos teóricos en los que se enmarcan, tiene como precursores a los postulados propuestos a finales del siglo XIX por Williams James y Baldwin, y a principios del siglo XX por Mead y Cooley.
WILLIAM JAMES
- El Yo (también denominado Yo Existencial).
- El Mí (también denominado Yo Empírico).
Estas dos partes de uno mismo tienen características y contenidos distintos dentro del sistema de autoconocimiento. El Yo tendría la misión de conocer, de saber, sería un agente encargado de construir el conocimiento que cada uno tiene sobre sí mismo. Este Yo representa también nuestra conciencia de que somos seres y sujetos independientes de los otros.Pero, ¿con qué construye el Yo su conocimiento de nosotros mismos? ¿En que se basa ese conocimiento? Este es, precisamente el papel del Mí.
Según James, el Mí supone todo aquello que vamos conociendo de forma empírica y objetiva de nosotros mismos y que da lugar a lo que en la actualidad denominamos autoconcepto. Este autoconcepto, a su vez, se encuentra compuesto de muchos elementos que se encuentran jerarquizados. Así, el lugar preeminente estaría ocupado por nuestro conocimiento acerca de cómo pensamos, cuáles son nuestros juicios morales, nuestras normas de comportamiento y conducta, etc. en un escalón siguiente encontraríamos el conocimiento que de nosotros mismos nos aportan otras personas, para terminar con un cumulo de rasgos físicos y materiales que conforman nuestra visión y definición sobre lo que somos y quienes somos.
Estos aspectos, Yo y Mí, se encuentran íntimamente relacionados y se influyen mutuamente a lo largo de la vida de cada sujeto. El autor señala la importancia de tener en cuenta la distancia entre lo que el individuo cree de sí mismo y lo que realmente es o entre las aspiraciones y las capacidades.
Otro aspecto esencial apuntado por James es que tiene en cuenta a los “otros” como sujetos que contribuyen a la construcción de la imagen que cada individuo tiene de sí mismo.
COOLEY Y MEAD
Para Mead la interacción social nos provee de información para formas nuestro autoconocimiento ya que los otros exhiben actitudes o conductas como reacción a nuestra forma de ser o de comportarnos en determinados momentos. Dichas reacciones son tenidas en cuenta a la hora de construir la idea de nosotros mismos. Por otra parte, Mead señala que, a través de la interacción social, el sujeto descubre en los otros modelos o pautas tanto de comportamiento como actitudinales que le resultan deseables y tiende a imitarlos y a interiorizarlos.
BALDWIN
Lo interesante de este modelo es que establece una relación intima entre el sentido de sí mismo y el sentido del otro que adquiere el sujeto desde la interacción, a través de las herramientas de la imitación e interiorización. Esta conciencia de los otros como seres con ideas, emociones, etc. con una cualidad idéntica a las propias, podría entenderse ya como los cimientos de una teoría de la mente.
EVOLUCIÓN DEL AUTOCONCEPTO
Desde los primeros años la adquisición del pensamiento simbólico y del lenguaje juega un papel muy importante en el asentamiento y desarrollo del “uno mismo”. El lenguaje permite que el niño pueda pensar y expresar su especificidad como ser de un modo que nunca antes lo había hecho, por ejemplo, mediante el uso de nombres, pronombres o la expresión de deseos o sentimientos.
Esta evolución se debe a la interacción de dos factores fundamentales:
1. El avance de les capacidades cognitivas.
2. El incremento y la calidad de las de las experiencias sociales que, en los diversos contextos, va teniendo el sujeto.
EVOLUCIÓN DEL AUTOCONCEPTO DURANTE LA ETAPA PREESCOLAR Y ESCOLAR.
Etapa preescolar
Desde los dos años, los niños aportan mucha información acerca de su visión de sí mismos, ya que utilizan de forma
habitual expresiones referidas aellos como “yo no lloro cuando me pinchan” o “yo ya soy mayor”. Estas expresiones, junto con el uso masivo de pronombres posesivos, indican claramente una conciencia por parte del niño de su especificidad frente a los otros.
Si hacia los dos o tres años se pregunta a un niño cómo es, sus respuestas suelen ser del tipo “soy un niño” o “tengo unos pantalones verdes”, es decir, en torno a características físicas, posesiones o preferencias. Estas respuestas muestran que el niño pequeño basa su conocimiento de sí mismo en categorías, en aspectos muy concretos y en rasgos observables y singulares propias de un pensamiento preoperatorio. Hay que señalar que las autodescripciones de los niños se conforman siempre en torno a características y aspectos positivos.
A lo largo de los años preescolares, los niños muestran un considerable avance utilizando cada vez un mayor numero y rango de categorías a la hora de describirse. Estas nuevas características incluyen las psicológicas, las emocionales y las conductuales.
Otra de las características del autoconocimiento a lo largo de esta etapa es que los niños comienzan a utilizar opuestos, como alegre o triste, para identificarse o identificar a otros. Estas categorías, sin embargo, son entendidas por los niños de estas edades como exhaustivas, en el sentido de que o se es bueno o se es malo, es decir, los sujetos se representan a sí mismos y a los otros como poseedores de una única cualidad, y no pueden entender, por ejemplo, que alguien pueda ser amable con determinadas personas y utilice un patrón de comportamiento distinto con otras.
El pensamiento del niño al inicio de la edad preescolar le impide establecer distinciones y relaciones entre los rasgos psicológicos o aptitudinales y los resultados de sus acciones, así, creen que todo se puede alcanzar mediante la voluntad o el deseo. Este rasgo infantil y su progresiva modificación, tiene una de sus vertientes interesantes en la cualidad de las relaciones que establecen los niños con los otros, por ejemplo, los adultos. Así, mientras que hacia los dos o tres años exhiben rabietas permanentes ante la frustración, progresivamente muestran mayor habilidad de autocontrol, negociación y capacidad de concesión frente a los otros. Este avance está claramente relacionado con el desarrollo de la competencia para comprender sus motivos, deseos, emociones, pensamientos, etc. y las de los demás, es decir, de nuevo con el desarrollo de una teoría de la mente.
Al final del periodo preescolar, los niños ya han desarrollado un concepto de sí mismos, sin embargo podríamos decir que dicho concepto es bastante superficial y estático. Su avance en la experiencia social, en el conocimiento de los otros y sus herramientas intelectuales serán el fundamento del progreso a lo largo de los años escolares.
Etapa escolar
Desde los seis años el autoconocimiento de los niños comienza a ser mas complejo e integrado. Se enriquece, por ejemplo, con la posibilidad de coordinar categorías de sí mismo que antes estaban separadas o que eran opuestas. Este mismo progreso se observa cuando describen o intercalan con otras personas.
Es a lo largo de los años escolares cuando el niño será capaz de reconocerse plenamente, de conocer y tomar conciencia de sus estados internos así como de reconocerlos en los otros. Esto posibilita que el niño se describa a sí mismo y a los otros a través de rasgos de personalidad.
Durante estos años, además, los niños comienzan a utilizar otro tipo de categorías que resultan muy interesantes y que tienen que ver con una toma de conciencia de pertenencia a grupos. Así incluyen es sus descripciones, por ejemplo, el que son “de un equipo de fútbol” o “fans de un cantante”. Ello les permite el acceso a una dimensión de autoconocimiento muy útil: la toma de conciencia de características compartidas con otros, que le identifican con los miembros de un grupo pero que a su vez, no le impiden seguir siendo ellos mismos.
Los niños de estas edades tienden a compararse en rasgos y habilidades con los otros o con sus grupos . Esto supone un avance personal y social muy importante ya que el niño comienza a percibirse también como un individuo que desempeña roles distintos dependiendo del grupo al que se esté refiriendo (en el equipo de fútbol es delantero, en su casa es el pequeño, etc. ). Precisamente, la toma de conciencia de estos distintos roles es una de las bases sobre las que construye su percepción de sí mismo como alguien único frente a los otros.
Estos aspectos suponen un progresivo aumento de la capacidad de autorregulación, es decir, de ajustar el comportamiento dependiendo de las situaciones y personas con las que se esté interactuando.
EVOLUCIÓN DEL AUTOCONCEPTO ENTRE LA INFANCIA Y LA PRE-ADOLESCENCIA:
En primer lugar haremos una aclaración ya que el autoconcepto y la autoestima son componentes esenciales de la personalidad.
A pesar de que se suelen utilizar los dos términos como sinónimos, podemos establecer algunas diferencias. De forma sintética, el autoconcepto equivale al conocimiento que alguien tiene sobre sí mismo y la autoestima se refiere al valor que la persona se atribuye a sí misma. Como vemos, se trata de dos nociones muy emparentadas, si bien se puede utilizar la palabra ‘autoconcepto’ para aludir principalmente a la dimensión cognitiva o perceptiva y reservar el vocablo ‘autoestima’ para resaltar sobre todo la vertiente evaluativa o afectiva.
En el ámbito educativo, la autoestima y el autoconcepto tienen enorme importancia en los alumnos y en los profesores de cualquier nivel. La percepción y la valoración de las personas sobre sí mismas condicionan su equilibrio psicológico, su relación con los demás y su rendimiento. No sin dificultad se ha alcanzado cierto acuerdo sobre la autoestima, al tiempo que se reconoce la necesidad de intervenir psicopedagógicamente para estimularla.
El autoconcepto de los niños de entre unos 5 años a los 13 cambia por completo, como veremos a continuación:
- De SIMPLE Y GLOBAL a DIFERENCIADO Y ARTICULADO:
En un principio los niños forman conceptos de sí mismos de carácter global, como por ejemplo cuando un niño piensa que es guapo. Sin embargo, a medida que transcurre el tiempo y entra en la etapa de la pre-adolescencia, hará distinciones de manera precisa y articulada. El niño dejará de verse como guapo en sí, sino se verá por ejemplo atractivo (una característica más específica y rebuscada)- De ARBITRARIO Y CAMBIANTE a COHERENTE Y ESTABLE:
Los niños, desde que son muy pequeños, cambian frecuentemente su autoevaluación (la cual se realiza basándose en evidencias externas). Por ejemplo, un niño, adopta como suya la característica positiva de ser listo, porque sabe que se lo dicen frecuentemente a su hermano mayor. Conforme crecen, los niños empiezan a basarse más en juicios propios y en la evaluación de la evidencia, y su autoconcepto de volverá entonces más coherente y estable. Por ejemplo, ese mismo niño, por el paso de los años, será más sensato y maduro y se dará cuenta de que la característica de ser listo la cumple su hermano que saca buenos resultados académicos, sin embargo él no porque es consciente de que en el colegio no le va tan bien.- De CONCRETO a ABSTRACTO:
Los niños más pequeños, cuando se describen a sí mismos, se centran más en los aspectos físicos, visibles y externos de su persona. Por ejemplo ser concretamente alegre. Sin embargo, conforme se desarrolle el niño, se centrará más en las características sociales y psicológicas. Y entonces a la hora de describirse a sí mismo, lo hará de manera más abstracta y compleja. Por ejemplo, dejará de ser concretamente el chico alegre que era antes, a ser un chico extrovertido, simpático y abierto. Estos adjetivos anteriormente nombrados son más complejos, y contienen más capacidades y habilidades sociales en comparación de alegre.*También hay que decir que los niños cuando son pequeños tratan de parecerse a los demás imitándolos, pero a medida que crecen se dan cuenta de que son cada vez más personales.
- De ABSOLUTO a RELATIVO:
A una edad preescolar, el niño define el autoconcepto sin incluir ninguna referencia a los otros, es decir, en un principio se cree que éste es algo básico, simple e inamovible. Por ejemplo ser en sí un buen amigo. Sin embargo, al cabo del tiempo, este concepto va dando paso a otro más relativo y comparativo con los demás. Con el ejemplo anterior, al cabo de un tiempo, el niño se dará cuenta de que el ser buen amigo depende de niveles de implicación. Por tanto, para él ser buen amigo poco a poco irá dependiendo de una serie de matices y de experiencias vividas para comprobar si realmente es buen amigo o no.- De YO PÚBLICO O EXTERNO a YO PRIVADO O INTERNO
Cuando los niños son pequeños, no saben distinguir entre sentimientos y conductas públicas o externas y privadas o internas. Aunque normalmente los niños tenderán a hacer uso de un YO PÚBLICO y accesible para todos. Por ejemplo, un niño de preescolar no tendrá ningún reparo en contarte quien le gusta, aunque sea de manera divertida. Sin embargo cuando los niños crecen, consideran su YO PROVADO como su “auténtico YO”. En niño al crecer se cerrará más a los demás, dejará de contar cosas y se cerrará poco a poco el diálogo con él. Será más difícil saber cuándo hay que preguntarle las cosas. Por ejemplo, si al mismo niño, dentro de unos años le gusta una chica, no tendrá la misma facilidad que años atrás para contarlo. También influye su entorno, es decir, si de pequeño de abría a todos, cuando crece irá conociendo a la gente y categorizando a quien le puede contar algo y a quien no, por lo que se mostrará de diversas maneras aunque siempre tendiendo a cerrarse.En resumen, llegamos a la conclusión de que los niños de entre 6 a 12 años aproximadamente, está en un período de expansión del yo. Y La escolarización exige al niño una gran apertura para integrar las nuevas experiencias, adaptarse a un entorno desconocido y hacer frente a nuevos desafíos.
La escuela influye notablemente en el autoconcepto del niño, dado que le ofrece mucha información sobre su capacidad, popularidad, comunicación, etc. Los éxitos y fracasos repercuten en el sentido de la identidad y en la autoestima, aunque de ese punto hablaremos más tarde.
AUTOESTIMA
El autoestima es global, y hay muchas dimensiones que la nutren, de trata, pues, de un contenido psicológico multidimensional. Es decir, el autoestima se diversifica, y en ella aparecen nuevas dimensiones que según avanza la edad ésta reflejará una valoración general del YO.
La autoestima se aprende, fluctúa y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de como nos ven nuestros padres, maestros, compañeros y las experiencias que vamos adquiriendo.
LA AUTOESTIMA Y SUS DIMENSIONES: EL CONOCIMIENTO Y LA VALORACIÓN DE SI MISMO
Si existe una valoración global acerca de si mismo, existen también otras dimensiones o áreas específicas de la autoestima. Dentro de ellas, las siguientes son muy significativas en la edad escolar de entre 6 a 12 años.
. Sentirse fuerte y capaz de defenderse (niños).
. Sentirse armoniosa y coordinada (niñas).
. capacidad de rendir bien.
. capacidad de ajustarse a las exigencias escolares.
. sentirse inteligente
. Sentirse parte de un grupo.
. Enfrentar con éxito diferentes situaciones sociales:
. ser capaz de tomar la iniciativa.
. ser capaz de relacionarse con personas del sexo opuesto.
. solucionar conflictos interpersonales con facilidad.
. Sentirse solidario.
. estable o inestable.
. valiente o temeroso.
. tímido o asertivo.
. tranquilo o inquieto.
. buen o mal carácter.
. generoso o tacaño.
. equilibrado o desequilibrado.
. sentirse responsable o irresponsable.
. interiorización de los valores y las normas:
. compartir valores.
. sentirse bien o mal cuando trasgrede las normas.
. sentirse bien o mal cuando es
Los niños le atribuirán más o menos importancia a unas dimensiones que a otras. Es decir, un niño quizá se preocupe, por ejemplo de sus destrezas físicas, sea un chico humilde y sin embargo carezca en la dimensión académica debido a que reinde poco en su trabajo escolar.
LA AUTOESTIMA Y SUS DETERMINANTES: Los estilos educativos
Los padres contribuyen al desarrollo de los hijos relacionándose con ellos y utilizando estrategias de socialización. Es por eso que se le da importancia a los diferentes estilos parentales.
Si aceptamos que los padres tienen una influencia dramática en los hijos, expresada durante la crianza, debemos admitir que la Autoestima de los primeros, será el modelo a seguir de los segundos.
La familia desempeña, entre otras, una función psicológica esencial para el ser humano: la socialización. A través de la socialización las personas se convierten en seres sociales, interiorizan las normas que regulan las relaciones sociales y se forman una imagen de lo que son y del mundo que les rodea. La familia crea en el niño las bases de su identidad y le enseña a apreciarse a sí mismo, es decir, desarrolla su autoconcepto y su autoestima.
Los padres:
Estilo democrático = AUTOESTIMA POSITIVA
Hay determinadas actitudes y comportamientos de los padres hacia sus hijos que previenen carencias en el desarrollo de la autoestima y son determinantes para el desarrollo socioemocional.
Un estudio realizado por un experto en la materia, Stanley Coopersmith, puso de manifiesto que el desarrollo de una autoestima positiva está asociado al ambiente familiar y al comportamiento de los padres.
En el ambiente familiar la intensidad y calidad del afecto deben prevalecer sobre la cantidad del afecto. Un tema que preocupa bastante a los padres de hoy es cómo compaginar el trabajo con el cuidado de los hijos. Los padres se cuestionan si el tiempo y la dedicación que ofrecen a sus hijos es suficiente o si una atención insuficiente puede perjudicar su bienestar psicológico.
No es tan importante la cantidad de tiempo que los padres pasan con sus hijos como la actitud y la forma de relacionarse con ellos. Es más importante la calidad que la cantidad.
El comportamiento de los padres debe estar basado en el respeto, diálogo y en fin: un estilo educativo democrático para así hacer posible el desarrollo de una independencia responsable.Estilo negligente
Estilo permisivo = AUTOESTIMA NEGATIVA
Estilo autoritario
Los estilos anteriormente nombrados, cada uno de ellos caracterizado por indiferencia, violencia y frustración; hacen que el niño o niña disminuya poso a poco su autoestima, que no son escuchados ni atendidos como se merecen.
YO = DETERMINANTE DE LOS RESULTADOS
Es la percepción del sujeto que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir la percepción que el mismo controla su vida. Tal persona valora positivamente el esfuerzo, la habilidad y responsabilidad personal. Es decir, pensamos que somos nosotros los que controlamos el curso de la vida, y que las cosas que nos pasan son consecuencia de nuestra voluntad y nuestras propias decisiones.
SUERTE O DESTINO = DETERMINANTES DE LOS RESULTADOS
Es la percepción del sujeto acerca de que los eventos ocurren como resultado del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. Así, el Locus de Control externo es la percepción de que los eventos no tienen relación con el propio desempeño, es decir que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y dedicación propios. Tal persona se caracteriza por atribuir méritos y responsabilidades principalmente a otras personas.
En las anteriores, existen dos dimensiones que contribuyen a su formación:
La creencia en la influencia de otros poderosos en todo lo que se emprende o hace.
La creencia de los efectos directos del azar, el destino o la mala suerte
LOCUS DE CONTROL DETERMINANTES DE LA AUTOESTIMA
Con más posibilidades de éxito
Con más posibilidades de fracaso
En el mundo de la educación cuando el estudiante está asumiendo más control sobre su experiencia de aprendizaje, está autogestionando su proceso de adquisición de conocimientos y poco a poco se dará cuenta de que su locus interno se desarrolla más.